La boda de Mónica y Ernesto capturada por Esif Fotografía

«Siempre he dicho, y no tengo duda, que el Covid nos ha traído aspectos en nuestra boda que no eran como teníamos pensado, pero también estoy segura, que nos ha hecho disfrutar de la boda, como tal vez otra situación no nos habría permitido. Te hace darte cuenta de lo importante, no perder energía por cosas que no aportan, te hace ver el cariño y las ganas de todos por vernos felices. Y nos ha hecho estar agradecidos a la vida, y ver lo inmensamente afortunados que hemos sido. Finalmente, las circunstancias no fueron las mejores, pero tampoco las peores, y con un propósito claro e intentando hacer las cosas por el bien de todos y no solo el nuestro, las cosas salen y muy bien. No sólo nos llevamos ese día, nos llevamos todo lo recibido antes y después. Ver cómo esto ha sido un chute de energía y positivismo para todos, no solo para nosotros. GRACIAS a todos, proveedores, familia y amigos, asistentes y no asistentes. Gracias al destino por hacerlo posible. Gracias por esa burbuja que nos envolvió ese día y nos sacó a todos de la triste realidad que estábamos viviendo«. Con estas palabras, que tanto me emocionaron, terminaba Mónica de contarme cómo fue su gran día y con ellas quiero empezar este post tan especial.

Mónica y Ernesto se casaron el pasado 17 de octubre. Como muchas otras parejas siguieron adelante con su boda y aunque llegar hasta ahí no fue fácil, finalmente fue un día inolvidable. «De primeras no aceptas hacer una boda diferente a tu idea inicial… Pero conforme van pasando los días, tu mente se va adaptando y va asimilando, vas siendo consciente de que la normalidad en las bodas tardará en llegar y te das cuenta de lo que de
verdad importa
«
.

«Teníamos días… Era una auténtica montaña rusa… Días donde todo se veía más claro y días donde todo se veía oscuro. Ernesto estaba más reticente, porque destaca siempre por su exceso de responsabilidad y de pensar y repensar todo. Pero yo empecé a ir tirando del carro. Mi lema para seguir era que, si el destino nos lo había traído así, era porque tenía que ser de esa manera. Tal vez, posponer nos podría traer algo peor. Hoy por hoy, la gente que esté o no con nosotros, está sana y se encuentran bien. No hay que lamentar nada, y de una forma u otra, tenemos motivos para celebrar la vida. Queríamos seguir con nuestros planes de futuro, y no queríamos mantener esta incertidumbre durante mucho más tiempo… era nuestra
historia y así se la contaríamos a nuestros hijos»
.

Cuando levantaron el confinamiento «asistimos ilusionados al taller para realizar nuestras alianzas. Fue un día maravilloso y algo que tomó más valor aún de lo que ya tenía. A Irene Zaera llegué buscando algo diferente que pudiera despertar el interés de mi chico». Y sin duda lo consiguió. En agosto empezaron a entregar las invitaciones; «una idea antigua que ya teníamos captada, al diseño nos ayudó una prima de Ernesto diseñadora gráfica, Ana; la fotografía fue realizada por mi hermano Luis, y la impresión corrió a cargo de la imprenta Grafox de Toledo. Cada día, con mimo, íbamos de paseo, o a casa de amigos con olivos en su jardín, y recogíamos las mejores ramitas de olivo, símbolo de paz y guiño a la tierra, para entregarlas lo más frescas posibles colocadas en la invitación«.

Las semanas previas a la boda no fueron fáciles debido a las nuevas medidas y restricciones, pero como nos cuenta Mónica, «concertamos reuniones con Ákera Catering y finca Los Lavaderos de Rojas, y nos pusieron todas las facilidades para que pudiéramos hacerlo realidad. Nuestros amigos y familia, estuvieron al pie del cañón, y remaron con nosotros para que pudiéramos llegar a buen puerto«. ¡Qué importante es tenerles cerca!

«El viernes 16 ya empezó nuestro maravilloso día. Por la tarde íbamos al ayuntamiento de Orgaz, para que nuestro amigo José Luis, nos casara. No podían haberlo hecho mejor. Íbamos de novios, con todo detalle, y nos recogieron unos grandes amigos para ir al ayuntamiento. Nuestra sorpresa fue, cuando el destino fue el Castillo de Orgaz. Allí nos tenían preparada una boda sorpresa, con amigos y familia cercana, nuestros testigos, nuestro paje, flores, fotógrafos… Fue especial y maravilloso. Sólo por ese día, ya hubiera merecido la pena casarse, y era una boda solo con veinte personas sin grandes celebraciones. Después, teníamos preparada una pequeña celebración en el jardín de casa».

¡Y por fin llegó el 17 de octubre! Para esta ocasión tan especial eligió un diseño de Beba’s. «Tenía una cosa clara, quería que se vieran los zapatos y quería que tuviera personalidad, que no fuera el típico. Rondaba por mi mente un diseño de Beba’ s. Era un vestido corto por delante y con la apariencia de ser totalmente cómodo. Y finalmente, esa fue la elección, diferentes tejidos, cambios en el diseño, pero con un corte de falda similar. Tras diferentes cambios y modificaciones… por fin vimos en mí, el que era mi vestido. Agradecer a Marian su paciencia hasta que conseguimos dar con lo que yo buscaba y sentirme cómoda. Y cómo no, agradecer a mis wedding planners, mis ayudas incondicionales en todo esto. Si con algo me quedo de lo previo, es lo vivido con ellas, sobre todo estos momentos que el aún desconocido Covid nos permitió pasar juntas. A ti, mamá, sister, mis amigas Isa, Sara e Irene… gracias por todo. No podría haber elegido mejor, me conocen a la perfección. El vestido fue regalo de mi madre y mis amigas Sara e Isa. No olvidaré el abrazo en el que nos fundimos, cuando al despedirnos, felices y decididas de haber encontrado el que era mi vestido, me dijeron emocionadas que querían regalarme el vestido junto con mi madre».

Completó su look con unos zapatos de Jimmy Choo, regalo de su amiga Ana. Y confió en Verónica Cifuentes para su maquillaje y peinado; «no
pudo hacerme lucir de mejor manera. Es una profesional estupenda y fue muy cariñosa y cercana en todo momento».

Maua se encargó de su ramo y la decoración floral. «Decidimos seguir la tónica del olivo de las invitaciones, añadir detalles blancos y amarillos. No olvidaré el momento en el que aparecieron con el ramo de rosas inglesas blancas, que olor desprendía… era tal y como lo había imaginado. María y Alfred lo pusieron muy fácil y su buen gusto es inmejorable».

Por su parte, Ernesto eligió un traje de Pugil, una corbata Olimpo y unos zapatos de Emidio Tucci regalo de su amigo Javier. También lució unos gemelos, regalo de Mónica. «Eran unos gemelos hechos en plata por Pepe Dry con el escudo de Ingeniería industrial, profesión de Ernesto».

Los peques también fueron los protagonistas en un día tan especial, vestidos por Teresa y Leticia. «Una de las grandes ausencias, era parte de nuestros niños de ceremonia. Eran los niños de los amigos, pero en el último momento, no todos pudieron acompañarnos. Aun así, todas las mamás tuvieron el detalle, de poner sus fotos en el tractor y eso fue una gran sorpresa. Recuerdo mirar un segundo al tractor cuando entraba en la ceremonia y ver sus caritas sonrientes, y cómo me emocioné con el detalle. Todos iban vestidos de Teresa y Leticia y con adornos florales de Maua. Para hacer un guiño al trabajo de Ernesto, entraban a la ceremonia con un tractor de juguete».

La ceremonia fue oficiada José Luis, amigo de la pareja. «Estamos inmensamente agradecidos por su esfuerzo y por todo el cariño puesto en ello. Las lecturas de los amigos y familiares hicieron que fuera especial y muy emocionante». Y Sandra, de Música Levisa, fue la encargada de amenizar la ceremonia y el cóctel. «Fue todo un éxito».

El día estuvo lleno de detalles: «colocamos marcasitios personalizados impresos en madera con una ramita de olivo. Para hacer un guiño a mi
profesión, pusimos kits de higiene bucodental, con cepillos biodegradables de bambú y pasta de dientes acorde a la edad, y para los más pequeños, dedales de silicona». A la madre de Ernesto le entregamos un ramo precioso diseñado por Maua y a mi madre, le entregamos mi ramo. Fue un momento inolvidable, con “La quiero a morir” de Jarabe de Palo y Alejandro Sanz de música de fondo»
.

Abrieron el baile con música en directo de la mano de Música Levisa, con la canción de “A Thousand Years” de Christina Perri. «La fachada del palacio de los Lavaderos de Rojas lucía preciosa, iluminada recién caído el sol. A partir de ahí comenzó la discoteca, amenizada por Loventss, que supieron hacer que la gente disfrutara dentro de un entorno y ambiente seguro garantizado por Ákera Catering y la finca«.

«En este momento, cambié la coleta por el pelo suelto y una corona de flores naturales al igual que las niñas de la ceremonia. Y sorprendí con mi cazadora customizada a los invitados. Ernesto no era para menos, y llevaba un chaleco reversible, que dejaba ver reflejado muchos de sus hobbies. A sus amigos les entregó mascarillas realizadas con el mismo estampado que
su chaleco»
.

Y si hoy podemos ver el gran día de Mónica y Ernesto es gracias a las maravillosas fotos de mis amigas de ESIF Fotografía. «Queríamos fotos naturales, con luz, con claridad, donde los colores fueran vivos y reales. Que pasaran los años que pasaran, fueran unas fotos que nos siguieran cautivando. El 17 de octubre de 2019 concertamos citas con diferentes profesionales. Yo iba con la idea muy clara de apostar por Esif, pero Ernesto no era tan crítico con este tema. Fue la primera reunión que tuvimos. Después de conocer y charlar con Bea, montamos en el coche, y Ernesto me dijo, yo te diría, de anular las demás citas. Aprovechemos el día, y visitemos a amigos, esto ya está claro. Y sí, no pudimos elegir mejor«. Y es que os aseguro que son puro amor, que miman al máximo cada detalle y que cuidan a sus parejas de una forma increíble. Su cariño y la pasión que ponen a todo lo que hacen lo reflejan sus caras y lo demuestran en cada cita que tienen con posibles novios ESIF. Por eso sé que Ernesto no tuvo duda, porque cuando sales del estudio sientes que has estado en casa y eso es algo que no pasa todos los días.

«Para mí, la sonrisa es lo primero que veo en una persona, será defecto profesional… No tener esas sonrisas era decepcionante, pero como decía antes, esto te hacía ver lo verdaderamente importante. Las personas que están detrás de la mascarilla son las mismas y sienten y te transmiten lo mismo que sin ellas. Todos hemos descubierto que los ojos expresan más, de lo que podíamos llegar a imaginar«. Así es Mónica y con estas preciosas palabras quiero terminar este artículo tan especial. Gracias por contarme con tanto cariño y detalle cómo fue vuestro gran día. Ha sido muy especial poder trasladarme a ese 17 de octubre de tu mano. Gracias por valorar lo que realmente importa y por compartirlo con nosotros. Estoy segura de que servirá de ejemplo para muchos novios. ¡Os deseo lo mejor!

Fotos: @esif_fotografia

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2 respuestas

  1. Me a encantado, a sido como haber estado viendo todo lo sucedido por un agujerito!!!! Por suerte conozco a Monica y les deseo de todo corazón un largo y próspero matrimonio. Me alegro que todo fuera tan bonito 😍

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